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__________________
Atlántida
Lemuria
Mú
Âgharttha
Gaia
_________________
Anú
Mihael
Ialdabaoth
Vishnú
Shiva
Ishva-Ra
_________________
Archi
Melki-Tsedek
Brâhatmah
Mahatma
Mahanga
_________________
Nueva
Era
Teosofía
Antroposofía
Gnósticos
Pitagóricos
Rosacruces
Francmasones
Martinistas
Nazarenos
Esenios
_________________
Buddha
Krishna
Rama
Zarathushtra
Moisés
_________________
Gandhi
Ahimsa
Aparigraha
Samhaha
_________________
Aeter
Akasha
Âlaya
Laya
_________________
Nihil
Holístico
Nat-Our
Noúmeno
_________________
Magia
Mash-Mak
Mahat
Ofitas
Nâgas
_________________
Hermes
Thoth
Iaô
Adonai
_________________
Mâyâ
Mérou
Omphalos
Om
Fohat
_________________
Sánscrito
Vattan
Irdín
Hierogáfico
_________________
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Glosario de términos (K):
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K
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Kabhalah:
(Kabbala) (Kabalah) (Ha-Kahalah)
(Qabbalah) (Qabalah) (Cábala)
Ver también:
Zohar
La Qabalah, según C. De Leiningen, es posiblemente
el término más adecuado para
un nombre antiquísimo trasmitido de forma oral por los judíos y cuyo
origen, como veremos más adelante, se pierde en la noche de los tiempos.
Los innumerables términos acuñados por la tradición cabalística:
Kabhalah, Kabbala, Kabalah, Ha-Kahalah, Qabbalah, Qabalah, Cábala, etc.,
tienen todos un origen único, aunque trasmitido desde muy diversas
tradiciones y culturas que han modificado según su lenguaje una herencia
oral y arcaica.
La Qabbalah es asimilada tradicionalmente en Occidente a la tradición judía,
y al sistema de interpretación mística y alegórica del Antiguo
Testamento, como un conjunto de doctrinas teosóficas basadas en la
Sagrada Escritura, que a través de un método esotérico de interpretación
y transmitidas por vía de iniciación, pretende revelar a los iniciados
doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo.
Aunque, ésta clásica definición realmente no nos
aporta mucho acerca de la idea y del espíritu de esta disciplina esotérica;
de este modo, nosotros preferimos que sea la propia Qabbalah quien se
defina a sí misma, y en ésta búsqueda, encontramos en el Sepher
Jetzirah estas aleccionadoras palabras:
<< Busca, piensa, combina, imagina, y coloca a
cada criatura en el lugar que le ha asignado el Creador. [Sepher Jetzirah] >>
De esta curiosa manera entendemos la Qabbalah como la
matemática del pensamiento humano, una especie de álgebra del espíritu,
en la que los problemas del alma se resuelven a modo de ecuaciones,
despejando paso a paso las incógnitas. De esta manera simple, enlazamos
el espíritu de la Kabalah con la Filosofía (Filosofia),
de Sócrates (SwkrathV) y más
concretamente con la de Pitágoras (PuqagoraV)
que definía al Filósofo(FilosofoV),
como ‘el que conoce las causas ocultas en las cosas visibles’.
Sobre el origen de esta ciencia se ha especulado
mucho, aunque hay una versión muy sencilla y hasta ingenua contada por
los cabalistas de la edad media que nos relatan lo siguiente:
<< La Kabalah fue primeramente enseñada por
Dios mismo a una selecta compañía de Ángeles que formaban una escuela
teosófica en el Paraíso. Después de la Caída, los Ángeles comunicaron
graciosamente esta doctrina celeste al ‘hijo desobediente de la
Tierra’ para proporcionar a los protoplastas el medio de volver a su prístina
nobleza y felicidad. [C. Ginsburg; La Kabalah]
>>
¿Quién dice que esto no fue así…? Ya se sabe que
los niños son los únicos que suelen decir la verdad…
Para los judíos, la Kabalah venía de los caldeos
a través de Daniel y Esdrás, y de los egipcios a través de Moisés.
Pero es precisamente la pista caldea o sumeria la que nos conduce por
Mesopotamia y Persia a la India y a las invasiones arias. Así rápidamente
vemos a multitud de cabalistas realizando la Cábala sobre varias lenguas
distintas tal y como lo explica Marqués Saint-Yves D’Alveydre:
<< La Kabalah no es una ciencia únicamente judía,
sino que dicha ciencia fue importada por ellos en distintos momentos de su
evolución de diferentes pueblos. Así, ésta ciencia vino en parte de los
Caldeos, a través de Daniel y Esdrás, y parte de los Egipcios a través
de Moisés. Pero en sí, ésta constituyó el medio fundamental del cálculo
Geomántico. Así los
cabalistas Brahmanes utilizan los 24 signos Védicos, junto con las 49
letras del Sánscrito Devanagario y las 19 vocales semivocales y diptongos
de la Masora de Krishna, el alfabeto Vatán o Adámico.
Por su parte, los Árabes y los Persas hacen cábala con sus
Alfabetos Lunares de 28 letras. Así como los Tibetanos, los Chinos y los
Tártaros usan su alfabeto mensual de 30 letras.
[Saint-Yves D’Alveydre; La Misión de la India en
Europa]
>>
Sin embargo, la ciencia esotérica nos indica que
todos estos sistemas de cálculo no fueron más que meros remedos y
fragmentos desordenados del Irdin, el idioma cósmico utilizado en los
universos confederados para expresar la esencia creadora y los arquetipos
evolutivos que unifican consciencias y mundos. El cual fue introducido en
la tierra durante eones, por los guías de las distintas Razas Raíces.
En Occidente vemos que, con posterioridad al renacimiento cultural de la
edad moderna, se produce un renacimiento intelectual y espiritual en el
mundo occidental. Un nutrido grupo de ocultistas, gnósticos y masones
procedentes de diversas sectas y sociedades secretas florecen en Europa.
Estos grupos son provenientes de muy variadas corrientes, que
fundamentalmente se agrupaban en dos grandes tendencias: las basadas en
las tradiciones griego-persas; y las judío-egipcias. Todas estas sectas
masónicas basadas en las tradiciones griegas, persas, judías, egipcias y
caldeas crean un ansia de renovación espiritual, al margen de la
insoportable opresión de la Iglesia Católica, que culmina con una
notable ascensión pública de algunas figuras ocultistas de especial
relieve en la sociedad burguesa de la época y, la correspondiente feroz
represión propiciada por la recién creada Inquisición
Católica.
Sin embargo, aparte de algunas figuras con cierta trascendencia, como
Paracelso o Saint
Germain, la mayoría de estos movimientos cayeron en los
mismos errores y conductas que criticaban. Al igual que los rabinos
convirtieron el mensaje de Moisés en un dogma cerrado, y los sacerdotes
cristianos encerraron la palabra de Cristo en “cárceles de oro”, los
iniciados ocultistas pronto cayeron en la idolatría y el
despotismo,
perdiéndose las claves fundamentales de la doctrina de la sabiduría. A
fuerza de ocultar a los profanos sus secretos, éstos fueron perdidos
irremediablemente por ellos mismos. Como lo narraría siglos después con
tristeza Eliphas
Lévi, uno de los mayores cabalistas europeos:
<< Todo es verdad en el dogma de
Moisés; lo que es falso es el
exclusivismo y el despotismo de algunos rabinos. Todo es verdad en el
dogma cristiano, pero los sacerdotes católicos han cometido las mismas
faltas que los rabinos del judaísmo. Estos dogmas se completan y se
explican los unos por los otros, y su síntesis será la religión del
porvenir. El error de los discípulos de Hermes ha sido el siguiente:
‘Es preciso dejar el error a los profanos y hacer la verdad impenetrable
a todo el mundo, excepto a los sacerdotes (de Hermes)’. La idolatría,
el despotismo y los atentados a los sacerdotes, han sido frutos amargos de
esta doctrina. La consecuencia de estos errores ha sido la protesta de la
naturaleza, de la ciencia y de la razón, que hacen creer por un momento
en la pérdida de toda la fe y en el aniquilamiento de toda religión en
la tierra. [Éliphas
Lévi; El Libro de los Esplendores]
>>
La Kabalah hebrea está compuesta por un compendio de
textos que definen lo que se ha dado en denominar la parte teórica de la
Kabalah compuesta principalmente por el Bereshith del Sefer Jetzirah y la
Mercavah (el carro de Elías) del Zohar, y la parte práctica definida
mediante los ritos y fórmulas mágicas de las Clavículas de
Salomón y
otros textos herméticos. Perteneciente e este último grupo, se comenta,
que existe un ejemplar de la Kabalah en el Vaticano, que llegó a
pertenecer al Conde de Saint
Germain, y que contiene la exposición más
completa de la doctrina mágica, incluso las doctrinas atribuidas a los
Lucianistas y a los Luciferianos, sectas de los siglos III y IV
respectivamente. En dicho ejemplar se hablaría de la teoría del “Sol
Central”, y del sistema de tres soles secundarios que los cabalistas
afirman que existe en todo sistema solar.
La Kabalah se constituye así en una clave de
conocimiento fundamental, tal y como lo expone el Dr. G.
Encausse, más
conocido por Papus:
<< La Kábala constituye la clave de bóveda de
toda la tradición occidental. Toda filosofía que aspira a las
conclusiones más altas que la mente humana puede alcanzar, arriba
necesariamente a la Kábala, y esto ha ocurrido con filósofos como Ramón
Llull, Spinosa o Leibniz.
Todos los alquimistas han sido también kabalistas, y
las sociedades secretas de carácter religioso o militante que han surgido
en Occidente, tales como las del Temple, los Rosa-cruces, los Martinistas
y los Franc-masones, se han relacionado con la Kábala y han conocido sus
teorías. Por su parte, Wronski, Fabre d'Olivet y Eliphas Lévi, basan en
ella lo más profundo de sus conocimientos y así lo declaran más o menos
abiertamente. [Papus, Dr. G.
Encausse; La Cabala] >>
Por último, puede parecer sorprendente que nos
encontremos con un significado nuevo e inusitado para el nombre de Kahalah,
entendiendo éste como una estructura social y religiosa de índole
evolutiva que solamente ha sido conocida en la superficie terrestre por
los Esenios y algunos otros grupos de religiosos contemplativos. Podemos
comprender su simbología mediante los trabajos del Marqués Saint-Yves
D’Alveydre:
<< Ha-Kahalah, el estado social, y a su vez el
MOShIWo, el liberador del yugo de la materia, que se situará por encima
del HaGO o estado administrativo...
Krishna, el fundador del Brahmanismo actual, fue
llamado Go-Pata, por haber hecho un Concordato, a expensas de la Proto-síntesis,
la de ISOua-Ra, con el Proto-paganismo, el de los Soudras.
GO es el antinomio del tipo normal
Kahal, Kahalah, Kahalim. El Canon social de la Tradición sagrada está encerrado en este
último hierograma. La raíz vattan, védica y sánscrita Ka unido a AL.
Ka significa la Unión del Espíritu, del Alma y del Cuerpo, sea en el
individuo, sea en la Sociedad. AL expresa la forma perfecta de la Esencia
pura, su continente, su organismo integral, la Belleza de lo Verdadero,
etc. Kahal expresa pues en estas lenguas, más claramente todavía que en
hebreo, el Canon social de los Patriarcas, adoptado por Moisés como lo
había sido por Manú. [Saint-Yves
D’Alveydre; El Arqueometro] >>
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Kabirim:
(Titanes) (Dioscuros)
(Kabir)
Ver también:
Mahat; Arios.
Los Kabirim son los arquetipos genuinos de todos los
seres humanos de la Quinta Raza Raíz o Raza Aria. Conocidos también como
los siete Titanes divinos. Los Kabirim fueron realmente los Hijos de Mahat,
que aportaron a la Quinta Raza su Mente
Concreta, ellos eran los Asuras
encarnados en los nuevos cuerpos de la incipiente Raza Aria, los
vivificadores de la planta humana, son ellos las aguas que caen en el árido
suelo de la vida latente y las chispas que vivifican el animal humano.
Estos Siete Señores de la Quinta Raza fueron llamados los “Dragones
de Fuego de la Sabiduría”, de los cuales los antiguos libros ocultos
dicen:
<< Siete Señores crearon siete Hombres; tres Señores eran santos y
buenos; cuatro eran menos celestes y llenos de pasión… Los Châyâs
(fantasmas) de los padres eran como ellos… [Libro del Dzyan, según
H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta] >>
Estos siete “Dioses” o Asuras, fueron llamados en
la India los Prajâpatis (progenitores de la
humanidad) pues crearon cada
uno a un grupo de hombres iniciadores de su propia raza de color portando
ya el código genético de los animales terrestres evolucionarios. Los
hombres así creados nacieron en diferentes centros de los nuevos
continentes en formación, aunque procediendo de un mismo origen común.
Las tres primeras razas de color creadas, eran más espirituales: la
naranja, la azul y la verde se han extinguido hoy en día sobre la faz de
la tierra o se han mezclado con las siguientes cuatro segundas razas mucho
más materiales y de colores blanco, rojo, amarillo y negro, aunque en
muchos casos la mezcla final ha dado como resultado a las razas mixtas
amarillo-naranja, la negro-azulada, la blanca-oscura y la rojo-verdosa, así
como toda una clase de tonos cromáticos de difícil catalogación, que
culminaran con el hombre de color canela en la última subraza de la
Quinta Raza Raíz humana. Los siete Titanes divinos o los Kabirim eran los
grandes Manus de las siete razas humanas de color, hijos de Noe el Atlante
y su mujer (representados como Cronos y Rea por los griegos.)
Los Kabiri,
son conocidos también como los “Dioscuros” por las fuertes
polaridades que vivían en el interior de cada uno de ellos, las cuales,
los separaron y fueron las causantes de que formaran dos grupos de
intereses contrapuestos, el primero de ellos conocido como los Camitas y
compuesto por los tres Kabiri, conocido por la civilización griega como
los dioses padres Zeus (ZeúV), Hera
(Hra) y Apolo (/Apollwn). El segundo grupo, fue conocido como el grupo Semita,
compuesto por Axieros (Demeter- Dhmh’thr),
Axiopersa (Persephona-Persephona),
Axiokersos (Plutón o Hades- /AidhV)
y Kadmos o Kasmilos (Hermes- /Ermh<V).
Los humanos, que estaban bajo la dirección de los Kabiri asumieron también
estos grupos de influencia. Los Sabios e instructores que enseñaron a la
Quinta Raza, después de haber instruido a las dos razas
precedentes;
gobernaron sobre la tierra durante las “Dinastías Divinas”, y
finalmente se sacrificaron, para
renacer en varios momentos críticos distintos, cuando fue necesario para
el bien de la humanidad. Hasta que en sus últimas encarnaciones se
convirtieron verdaderamente en “partes de una parte” durante su
encarnación terrestre. Éste es el significado de “Dioscuro”, tal y
como quedó reflejado simbólicamente en el Zohar o libro Kabalístico:
<< La Luz se refleja inversamente en la Naturaleza y en la Materia,
convirtiéndose en las Tinieblas [Rabí Simeón Ben Jochai; El Zohar]
>>
Los Titanes divinos, los Kabirim, eran Dioses celestes y cósmicos en su
calidad de Manus, pero a la vez eran terrestres y por tanto mortales en
cierto sentido. Según la
mitología: “Los Titanes eran gigantes hijos
del hermano de Saturno, Titán. Ellos deberían heredar de Saturno el
trono del Olimpo; sin embargo, Júpiter hijo de Saturno, expulsó a su
padre del reino de los dioses y se tornó Señor de los Cielos y de la
Tierra, por eso, su reinado transcurrió en medio de luchas con los
Titanes”.
Sin embargo, poco a poco, se hacía cada vez más
complejo el concepto de las entidades Dioscuras, como ocurriera con los
Kabirim o grandes Manus de las siete razas humanas de color que rigen los
destinos terrestres en el plano material, aquellos que poseían un estado
doble, uno esencial, en el que eran constructores y conservadores y otro
accidental, en el cual, al encarnar en mundo fenomenal arrastraban las
impurezas propias de ese plano.
Los Kabirim aparecen al principio de cada ciclo mayor
o Año Sideral de 25,868 años. Por esto, ellos fueron llamados en la
antigüedad los Kabeira o Kabarim, en Caldea, pues éste significa ‘las
Medidas del Cielo’, de Kob, ‘medida de’, y de Urim, ‘Cielos’.
Así, Blavatsky nos habla de ello en estos párrafos:
<< Los Poderosos (los
Kabirim) cada vez que
penetran dentro de nuestro velo mayávico [atmósfera], ejecutan sus
grandes obras y dejan tras de sí monumentos imperecederos para conmemorar
su visita. Así nos enseñan que las grandes pirámides fueron edificadas
bajo su inspección directa, "cuando Dhruva [la entonces Estrella
polar], se hallaba en su culminación inferior, y las Krittikâs [Pléyades]
la contemplaban de lo alto [se encontraban en el mismo meridiano, pero encima] para vigilar la obra de los Gigantes”. Así, pues como las
primeras pirámides fueron construidas al principio de un Año Sideral,
bajo Dhruva (Alpha Polaris), esto debe haber acaecido hace 31,000 años
(31,105). [ H. P.
Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. II ]
>>
Hay también otros autores que nos hablan de
la
construcción de las pirámides, obra atribuida a la mediación directa de
los propios Kabirim:
<< Las historias referidas por los sacerdotes
egipcios y otros, acerca del cómputo del tiempo en
Egipto, empiezan ahora
a parecer menos falsas, en opinión de todos los que han escapado a la
esclavitud bíblica. Se han encontrado últimamente en Sakkarah
inscripciones, que mencionan dos ciclos ‘sotiacos’... registrados en
aquella época, hace ahora unos 6.000 años. Así es que cuando Herodoto
estuvo en Egipto, los egipcios habían observado -como es sabido ahora-,
por lo menos, cinco diferentes ciclos sotiacos de 1.461 años.
Los sacerdotes manifestaron al investigador griego,
que ellos computaban el tiempo desde una época tan remota, que el sol había
salido dos veces donde entonces se ponía, y se había puesto dos veces
donde salía entonces. Esto... sólo puede comprenderse como una verdad en
la Naturaleza, por efecto de dos ciclos de precesión, o un período de
51.736 años. [Gerald
Massey; The Natural Genesis] >>
Para los hebreos, los Kabirim eran los ‘dioses de
los misterios’, así la propia palabra Kabir, Keber o Gheber se deriva
de la ‘Palabra misteriosa e inefable’ y eran adorados mediante los
Terafines, que eran utilizados por los hebreos para consultar los oráculos
del Urim y Turim en la ciudad de los Anakimes o Anakas (Reyes y Príncipes).
Para entender este misterio, así como el que encierra la palabra griega Titán
(Titan), que significa ‘el Gigante que quiso asaltar el cielo’,
podemos referirnos a la lectura del Génesis en la que nos encontramos a
los
<< Viendo los Hijos de Dios que las hijas de
los hombres eran hermosas, tomaron de entre ellas por mujeres las que bien
quisieron. Existían por entonces los gigantes en la tierra, y también
después, cuando los Hijos de Dios se unieron con las hijas de los
hombres. [La Biblia; Génesis VI] >>
Y para seguir ahondando un poco más en su
significado, continuaremos nuestra búsqueda en el libro de Enoch de la
mano de nuestro cabalista preferido Eliphas Lévi:
<< El libro de Henoch nos cuenta que existían
Egrégores, es decir, genios que no duermen jamás, jefes de multitudes, y
que veinte de estos genios se separaron de su principio para dejarse caer.
He ahí el obscurecimiento de la verdad en el mundo.
Los números se separan de la unidad original y final. Las letras de luz
se convierten en letras de sombra... y ¿por qué?
Es que las hijas de los hombres eran hermosas y los
ángeles del cielo se pusieron celosos. La idea, entonces, se identificó
en la forma, y el principio de su belleza, embriagándose en la belleza
misma, olvidó su comienzo y su fin. Los ángeles caídos se congregaron
en torno a su jefe Samiaxas sobre una elevada montaña, que luego se llamó
la montaña del juramento, porque los egrégores se unieron mediante un
juramento sacrílego…
Más adelante, el autor del libro de
Henoch, añade
este notable pasaje: "Las almas de los gigantes nacidos en una
alianza monstruosa, son mitad espirituales y mitad materiales; su origen
impuro los vuelve malhechores, y son los espíritus de malicia que
vagabundean en la atmósfera.
Enemigos naturales de la justicia, forman y proyectan
las corrientes impuras. Viven sin alimento y no tocan la carne de los
sacrificios. Producen las visiones y los fantasmas pero están sujetos a
caer y empequeñecerse. Han muerto en otra parte y deberán resucitar
conjuntamente con los demás hijos de los hombres". [Éliphas
Lévi;
El Libro de los Esplendores] >>
Y vemos al fin, cómo los creadores descienden a la
condición de los mismos seres que ayudaron a crear…
<< Siete hombres (principios) fueron generados
en el Hombre... La naturaleza de la armonía de los Siete del Padre y del
Espíritu. La Naturaleza... produjo siete hombres con arreglo a la
naturaleza de Siete Espíritus... que tenían en sí, potencialmente, los
dos sexos. [St.
Marc; Divine Pymander – Mercure Trismegistre, Pimandre] >>
Por último San Agustín en su libro:
La Ciudad de
Dios nos habla de dioses-diablos que hacen la función de
interlocutores entre los dioses supremos y los hombres en una dicotomía
especulativa de la deidad:
<< Algunos escritores han opinado que hay
dioses buenos y también malos; pero otros, sintiendo con más benignidad
de los dioses, los honraron y elogiaron tanto, que no se atrevieron a
creer que hubiese dios alguno que fuese malo; y los que sentaron como
cierto que los dioses unos son buenos y otros son malos, llamaron asimismo
dioses a los demonios, y aunque fuesen dioses, sin embargo, muy pocas
veces los designaron con el dictado de demonios, de tal suerte, que
confiesan que al mismo Júpiter, que quieren sea el rey y príncipe de los
demás, le llamó Homero demonio; mas los que afirman que todos los dioses
no son sino buenos, y mucho más excelentes y mejores que los hombres que
se reputan por buenos, con razón se conmueven y escandalizan de las obras
que practican los demonios, las cuales no pueden negar, y entendiendo que de ningún
modo pueden hacerlas los dioses quienes opinan que todos son
buenos. [San Agustín; La Ciudad de
Dios] >>
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Kalpas:
Ver también: Manvantara
Los Kalpas o ciclos estelares son períodos
perfectamente definidos y establecidos en los
Purânas. Un Kalpa
puede ser una Edad (un Día de Brama), o incluso un Kalpa sideral y astronómico.
Estos cálculos, que se encuentran perfectamente establecidos en la
tradición hindú, pueden tener diferente duración, como por ejemplo el Año
de los Siete Rishis, 3,030 años, y el Año de Dhruva 9,090 según el Linga
Purâna.
En el Bhagavad
Gîtâ se dice que los astrólogos computan un Kalpa por la
vida de Brahma. Los Kalpas menores, como Samvarta y los demás, son
numerosos y significan aquí todos los períodos de Destrucción.
Los Pralaya es un término que se aplica a cada Noche
de Brama, también denominada la Disolución del Mundo que sigue a cada
Manvantara, que es igual a 71 Mahâyugas, y se aplica también a cada
"Obscuración", y hasta a cada cataclismo que pone fin, por
medio del Fuego o del Agua, a cada Raza-Raíz.
Y es en el mismo Bhagavad Gîtâ, donde
Krishna nos brinda estas palabras indicativas de la esencia de los ciclos:
<< Todos los seres, ¡Oh Kaunteya!, se absorben
en mi inferior naturaleza al término de un Kalpa y de Mi emanan otra vez
al comenzar un nuevo Kalpa.
Oculto en Mi inferior naturaleza, que es mi esclava,
sin ayuda emano vez tras vez toda esta muchedumbre de seres, por el solo
poder de la material naturaleza.
Estas obras no me ligan, ¡Oh Dhanañjaya!
Entronizado en las alturas, estoy indiferente á las acciones.
Bajo mi previsión produce la Naturaleza lo moviente
y lo inmoviente. Por esto, ¡Oh Kaunteya!, gira en rotación el Universo. [Annie
Besant; Bhagavad Gîtâ] >>
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Kâma:
Ver también: Móloc;
Mâyâ
Kâma es el deseo, el instinto cuya intensidad y
desarrollo varían con las especies.
En su naturaleza inferior, Kâma es el asiento de las pasiones y deseos animales y
terrestres, el impulso que nos lleva fisiológica y físicamente desear
todo lo que nos produce placer, acarreándonos el primer sentimiento de
pecado o culpabilidad, así como el miedo a la falta de placer, es
decir, al advenimiento de la experiencia dolorosa.
La porción del ser humano animal es la que impele a
la inteligencia en la búsqueda de la utópica felicidad por medio de la
ilusión del placer temporal. Kâma es, por tanto, decididamente animal,
pero con una potencia tal que arrastra hasta la propia conciencia anulando
de hecho, en muchos casos, la libertad de acción del ser humano, esto es
representado a menudo como Manas sucumbiendo a las tentaciones de Kâma.
El mismo Krishna nos relata en el
Bhagavad
Gîtâ, los
siguientes pensamientos dirigidos a Arjuna:
<< Mata todo deseo de vida, tal deseo radica
tan sólo en el cuerpo, el vehículo del Yo encarnado, no en el Yo que es
eterno e indestructible, que ni mata ni es matado.
[Annie
Besant; Bhagavad Gîtâ] >>
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Karma:
Ver también: Lipika
Karma es un término
de muchos significados, entre los que se encuentra el acto egoísta, el
Karma en su concepto peyorativo significa la ejecución de algún acto
para lograr un objeto de deseo mundano y egoísta que indefectiblemente
redundará en perjuicio o menoscabo de los intereses de aquellos que
pugnan por el mismo objeto. Algo tan simple como la competencia material,
basada en la envidia humana es el auténtico motor de la sociedad actual,
pues el objeto de deseo más codiciado es precisamente el que otro
disfruta y uno no.
La gran Ley de
la Armonía Universal depende enteramente del altruismo, éste es el auténtico
espíritu y el inagotable motor que hace girar las esferas y galaxias en
su interminable ir y venir, aunque el acto altruista no es sino el
contrapunto del egoísta, y así, ambos deben de ser finalmente
equilibrados por la Ley de Armonía en cada cambio de ciclo o Kalpa. Al
final de cada ciclo la balanza debe de estar perfectamente equilibrada
pesando el platillo del egoísmo exactamente igual al del altruismo, para
que los seres que cumplen su ciclo asciendan a un nuevo nivel del NaHaSH,
las espiras del tiempo.
Éste es el
aspecto equilibrador de
Karma, o Ley de Causación
Ética, la que podíamos
denominar como Ley de Equilibrio Absoluto, es mostrada en las tradiciones
ancestrales bajo el símbolo de los Lipika, esos seres fabulosos que se
afanan con el destino de cada hombre y con el nacimiento de cada niño,
cuya vida se halla ya trazada en la Luz Astral, aunque no de un modo
fatalista, porque el Futuro, lo mismo que el Pasado, permanece siempre
vivo en el Presente.
Otra de las figuras que han representado este aspecto
del Karma de manera más comprensible a la mente occidental, ha sido la
diosa Némesis de la filosofía Griega. Entre los griegos primitivos,
desde Homero a Heródoto, Némesis no era una diosa más, sino más bien
una percepción moral, y así lo declara Decharme:
<< “El que viola la barrera para el mal y la
inmoralidad comete un sacrilegio a los ojos de los Dioses y es perseguido
por Némesis”. Pero con el tiempo, aquel sentimiento fue deificado, y su
personificación se convirtió en una Diosa siempre fatal y castigadora,
Por tanto, si relacionamos a Némesis con Karma, tenemos Que verificarlo
en su triple carácter de Némesis, de Adrastea y
Temis. Pues, mientras la
última es la Diosa del Orden y de la Armonía Universales, que como Némesis,
está encargada de reprimir todos los excesos, y de mantener al hombre
dentro de los limites de la Naturaleza y de la rectitud bajo penas
severas, Adrastea, lo “inevitable”, representa a Némesis como el
efecto inmutable de causas creadas por el hombre mismo. Némesis, como
hija de Dikê, es la Diosa equitativa que reserva su cólera sólo para
aquellos enloquecidos por el orgullo, el egoísmo y la impiedad. [Mesomed;
Mythologie de la Grèce Antique] >>
En términos similares se expresa Helena Petrovna
Blavatsky cuando nos habla del mito de
Prometeo:
<< Hay una Ley Eterna en la Naturaleza, que
tiende siempre a ajustar los opuestos y a producir una armonía final.
Debido a esta Ley de desarrollo espiritual que se sobrepondrá al físico
y puramente intelectual, la humanidad se verá libre de sus falsos Dioses,
y se verá, finalmente, redimida por sí misma.
En su revelación final, el antiguo mito de Prometeo
(cuyos prototipos y anti-tipos se encuentran en todas las antiguas teogonías),
radica, en cada una de éstas, en el origen mismo del mal físico, porque
está en el umbral de la vida física humana. Cronos es el
Tiempo, cuya
primera ley es que el orden de las fases sucesivas y armónicas en el
proceso de la evolución durante el desarrollo cíclico, se conserve
estrictamente bajo la pena severa del desenvolvimiento anormal. [H. P.
Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ]
>>
Así pues, debemos de clamar a esa suprema deidad
como lo hace el Conde de Montlosier:
<< La divinidad aún más grande y más
estricta que el Dios de este mundo al que se supone tan “bueno” es Karma. Y esta verdadera Divinidad muestra que la divinidad menor, nuestro
Dios interno, no tiene poder para detener la poderosa mano de esta deidad
más grande. [Conde de Montlosier; Mistères de la Vie Humaine]
>>
<< A ti, el sin malicia, voy á revelarte en
verdad este profundísimo secreto en el que la sabiduría se aúna con el
conocimiento. Cuando lo conozcas quedarás libre de mal. Este es el
soberano Secreto, la sublime ciencia, el Purificador supremo, adecuado a
la rectitud, comprensible por intuición, fácilmente ejecutable é
imperecedero.
Los hombres sin fe en este conocimiento no llegan a
Mi, ¡Oh Parantapa! Vuelven a los senderos de este mundo de muerte. En Mi
inmanifestado aspecto, penetro Yo el Universo entero. Todos los seres
tienen su raíz en Mi y Yo no tengo raíz en ellos. Y, sin embargo, no
tienen los seres raíz en Mi. ¡He aquí mi Soberano Yoga! El sostén de
los seres no radica en los seres. Mi Espíritu es su causa eficiente. [Annie
Besant; Bhagavad Gîtâ] >>
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Karttikeya:
(Krishna)
Ver también: Vishnú
Karttikeya o Krishna como
lo conocen los Vedas, es uno de los Dhyân Chohans que encarnaron en la
tierra para servir durante este tumultuoso período terrestre de
asentamiento de la Quinta Raza Raíz, ésta poderosa entidad solar era en
realidad una proyección del Gran Kumâra Virgen conocido también como
Sanat Kumâra, el Gran Karttikeya, el Dios de la Guerra, aquél
que fue amamantado por las
Krittikâs, las Siete Pléyades. El
propio Karttikeya reencarnado, fue quién persiguió y combatió sobre la
superficie terrestre a los Asuras rebeldes, los Kabirim, y a sus ejércitos
de diablos Râkshasas a los que finalmente
venció. Pero lo importante
realmente, fue el impulso espiritual que Krishna, imprimió en el aura del
planeta, influyendo sobre los seres celestes encarnados y sobre la
incipiente humanidad de la Quinta Raza Raíz.
Krishna, combatió contra los Asuras en el plano
terrestre siguiendo las directrices dadas por Ishva-Ra en los cielos. Los
antiguos compañeros de evolución, Suras y Asuras luchaban entre ellos en
una confusa guerra que enfrentaba a antiguos compañeros, linajes comunes
e incluso a familias enteras en una feroz lucha por el control del plano
fenoménico terrestre. Krishna, se define a sí mismo, y a las características
de su propia naturaleza, con las maravillosas citas que aparecen en el Bhagavad
Gîtâ:
<< Yo Soy el Espíritu del Devenir, su principio, su estado mediano
y su fin. De entre los seres soy el más noble de todo lo creado. Entre
los seres espirituales soy Vishnú; entre los astros el Sol; entre las
luces la Luna; entre los elementos el Fuego; entre las montañas el alto Mérou;
entre las aguas el gran océano del mundo; entre los ríos soy Gandha; y
Ashvattha entre todos los árboles; soy el Regente, en el verdadero
sentido de la palabra, de los hombres y de todos los seres vivientes;
entre las serpientes soy la que existe eternamente, el Gran Círculo del
Tiempo, que es el fundamento de la existencia humana [Annie Besant; Bhagavad
Gîtâ] >>
Vemos aquí como se identifica el aspecto constructor
de Vishnú con el de Krishna, pero Krishna también adopta la figura
destructora de Shiva, el Dios de la Guerra, en otros pasajes del libro
védico:
<< Yo soy el tiempo desolador del mundo, en la
tierra manifiesto para exterminio de
la raza humana. Ninguno de estos guerreros que a luchar se aprestan
escapará de la muerte. Sólo tú les sobrevivirás. Yérguete,
pues; alcanza fama, rinde a tus enemigos y goza el reino de riquezas
lleno. Vencidos están ya todos por Mí. Sé tú el brazo ejecutor, ¡Oh
ambidiestro! Destruye sin temor, que muerte he dado á Drona y Bhîsma, á
Jayadratha y Karma y á todos los guerreros que ahí se agolpan. ¡Pelea!
En el campo aplastarás á tus rivales. [Annie
Besant; Bhagavad Gîtâ] >>
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Khum:
Ver también: Anu
El Khum es llamado el Agua del Espacio, la extensión
“vacía” que habita entre las esferas pulsantes del universo y que
impregna y circunscribe todo el universo manifestado, actuando como una
red viva compuesta por los impulsos reguladores que los Logoi trasmiten al
propósito de la Ley regente de cada universo.
Esta “red viva” no es un concepto abstracto, sino
una entidad real que determina y comunica los parámetros de luz y vida
que conforman los Siete Rayos
Cósmicos.
Los Egipcios fueron uno de los pueblos que en la
antigüedad, más acertadamente manejaron este tipo de conceptos según lo
trascribe Kircher en su libro Ædipus Egyptiacus. Veamos ahora este
párrafo de Blavatsky que cita a Kircher, el su obra La Doctrina
Secreta:
<< El Difunto resplandece en su Huevo cuando
cruza el País del Misterio. Él es el Huevo de Seb. El Huevo era el símbolo
de la Vida en la Inmortalidad y en la Eternidad; y también el signo de la
matriz generadora; mientras que la Tau, que estaba asociada con él, era sólo
el símbolo de la vida y del nacimiento en la generación. El Huevo del
Mundo estaba colocado en Khum, el Agua del Espacio o el Principio femenino
abstracto; convirtiéndose Khum, con la "caída" de la humanidad
en la generación y el falicismo, en Ammon, el Dios Creador. Cuando
Ptah,
el "Dios Flamígero", lleva el Huevo del Mundo en la mano,
entonces el simbolismo viene a ser por completo terrestre y concreto en su
significación. En conjunción con el Halcón, símbolo de Osiris-Sol, el
símbolo es doble, y se refiere a ambas Vidas: la mortal y la inmortal.
Los grabados de un papiro en el Ædipus Egyptiacus de
Kircher, muestran un huevo flotando sobre la momia. Este es el símbolo de
la esperanza, y la promesa de un Segundo Nacimiento para el Muerto
Osirificado; su Alma, después de la debida purificación en el Amenti,
tendrá su gestación en este Huevo de la Inmortalidad, para renacer de él
en una nueva vida sobre la tierra. Pues este Huevo, en la Doctrina Esotérica,
es el Devachán, la mansión de la Dicha; el Escarabajo Alado siendo también
otro símbolo de lo mismo. El Globo Alado no es sino una forma del Huevo,
y tiene el mismo significado que el Escarabajo, el Khopiru -de la raíz
‘Khopru’, venir a ser, renacer-, el cual se relaciona con el
renacimiento del hombre y con su regeneración espiritual. [H.
P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. II ]
>>
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Kinay:
Ver también: Sheu;
Dakini
Los Sheu y los Kinay, son espíritus
desencarnados,
también llamados espectros
hambrientos. Ellos son los espíritus humanos
que después de muertos se apegan a un lugar o area determinada, siendo
las Kinay la forma femenina de los Sheu. Los misioneros occidentales que
visitaron las distintas zonas del Oriente raramente supieron describirlos
y representarlos en su correcta idiosincrasia, y no simplemente como
diablos atávicos de burdas leyendas locales; éste es el caso de Monseñor
Delaplace en su obra: Anales de la Propagación de la Fe:
<< Los Sheu y Kiuay son hombres que se hallaron
en un estado de existencia distinto del de los hombres ordinarios, y del
que tuvieron en sus cuerpos. Son espíritus
desencarnados, espectros y
larvas que, sin embargo, viven con objetiva forma en la tierra, y habitan
en las asperezas de montañas, inaccesibles a todo aquel que de ellos no
obtiene permiso para visitarlos. [Monseñor Delaplace; Anales de
la Propagación de la Fe] >>
Aunque Monseñor Delaplace no fue el único alto
representante de la Iglesia Católica que reconoce abiertamente la
existencia de tan “etéricos” personajes; uno de los grandes padres de
la de la Iglesia
Católica, San Agustín nos habla también de ellos
refiriéndose a las creencias de los platónicos:
<< Dice
que las almas de los hombres son demonios, y que de hombres se hacen lares,
si son de buen mérito, y si de malo, lemures o larvas, y que cuando se
ignora si tienen buenos o malos méritos, entonces se denominan dioses
Manes. [San Agustín; La Ciudad de
Dios] >>
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Kosmos:
(Cosmos)
Ver también: Khum,
Chaos, Theos
En el trinomio: Chaos, Theos y
Kosmos; Kosmos
representa al Hijo que nace del Caos, a la materia en perpetua evolución
impregnada por el espíritu de Theos. Por tanto existen dos universos en
perfecta simbiosis, el universo tangible y el intangible, y ambos tienen
una única meta, la evolución de la consciencia de todos los seres y átomos
que lo habitan.
Todo él es una sola entidad viva en la cual cada
cuerpo celeste es una célula o átomo de este indescriptible ser que nos
envuelve como un todo. Los astros componen así una infinita serie de
coyunturas energéticas que van definiendo el proceso evolutivo de los
seres conscientes individualizados que los componen.
El esplendor de un universo brotando de sí mismo es
movido por una fuerza omnipresente denominada: ‘El Espíritu de Dios’,
tal y como nos lo define madame Blavatsky, en su obra La Doctrina
Secreta:
<< Existe en todas partes y forma el primer Upâdhi
[Cimiento] sobre el cual nuestro mundo [Sistema Solar] está construido.
Fuera de este último, sólo puede encontrarse en su prístina pureza
entre [los Sistemas solares] las Estrellas del Universo, los mundos ya
formados o formándose; permaneciendo mientras tanto en su seno, los que
se hallan todavía en Laya. Como su substancia es de una especie diferente
de la conocida en la Tierra, y los habitantes de esta última ven A TRAVÉS
DE ELLA, creen en su ilusión e ignorancia, que es un espacio vacío. No
existe ni el grueso de un dedo [angula] de Espacio vacío, en todo
el ilimitado [Universo]... [ H.
P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. I ]
>>
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Kumâra:
(Sanat Kumâra)
Ver también:
Dhyân Chohans; Avatar
Los siete Kumâras son conocidos en el
Vishnú
Purana como los Hijos del Hacedor o los Hijos de Brama, y quedan
divididos en dos grupos, los cuatro exotéricos llamados: Sanatkumâra,
Sananda, Sanaka y Sanâtana; y los tres esotéricos: Sana, Kapila y
Sanatsujâta.
El término de Kumâra significa en sánscrito,
siempre niños, es decir, siempre puros e inocentes. De esta forma el
nombre del Anciano de los Días, Sanat Kumâra se puede transcribir en
‘siempre joven’.
Igualmente encontramos en el Vishnú Purâna
un pasaje que explica brevemente su origen y función:
Los Señores Kumâra son
los Hijos del Fuego Solar que forman al Hombre Interno. Uno de los
Dhyân Chohans que encarnaron en la tierra para servir durante este
tumultuoso período terrestre fue conocido como Krishna. Esta poderosa
entidad solar era en realidad una proyección del Gran Kumâra Virgen
conocido también como Sanat Kumâra, el Gran Karttikeya, el Dios de la
Guerra, aquél que fue
amamantado por las Krittikâs, las Siete
Pléyades.
En el caso de la encarnación de grandes Avatares,
como se dio con Jesús de
Nazareth, la Mónada que controlaba su alma; es
decir, la misma que dio vida a Jeshu Ben Pandira; cumplió su etapa de
desarrollo en el cuerpo infantil de Jesús de Nazareth hasta la edad de
doce años, cuando ocurre el acontecimiento que queda reflejado en los
evangelios, como el momento en que Jesús se presenta en el Jerusalén y
conversa con los doctores del
templo, demostrando poseer una iluminación
superior. En ese momento la Mónada de Sanat
Kumâra, la entidad solar que
encarnó milenios atrás en Krishna, se trasmutó en el cuerpo de luz y en
el cuerpo fenoménico de Jesús de Nazareth.
Pero la auténtica transmutación macrocósmica no ocurrió hasta el
momento cumbre del bautismo en el Jordán, cuando Jesús, por la intercesión
de Juan el
Bautista, es consagrado como el más humilde de los Hijos del
Hombre. En ese preciso momento, el mayor evento producido en este
universo, se cumplió con la materialización y la efusión en el mundo físico
del Hijo Creador, precisamente, en una simple criatura humana en éste
humilde planeta. Convirtiendo a la Tierra, en el germen de lo que será en
un futuro cercano, un Planeta Santuario.
Mihael, con toda su potestad, tomo el cuerpo de luz
de Sanat Kumâra, y penetró en el cuerpo fenoménico de Jesús de
Nazareth y, fue en ese mismo instante, cuando el mensaje del Todopoderoso
se escucho en todo el Orbe Terrenal y Galáctico: ‘Tú eres mi Hijo
amado, en ti me complazco’.
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Kundalini:
Ver también: Chakra
El Mûladhâra Chakra es el
Chakra en el que reside
la Kundalini, la fuerza gobernante o vital de los seres humanos.
Normalmente a la fuerza Kundalini la contrarrestan y equilibran tres
flujos energéticos o Nadis, que corren a lo largo de la columna
vertebral, denominados el Sushumnâ, el
Îdâ y el Pingalâ, situándose uno en el conducto central de la
columna, el segundo, al lado izquierdo y el tercero en el lado derecho de
la médula espinal. El primer Nadis, el Sushumnâ, es la base de los otros
dos, estos otros, el Îdâ y
el Pingalâ controlan el funcionamiento pasivo de la fuerza Kundalini en
los seres humanos normales.
Esa fuerza latente es conocida por los yoghis como
Kundalini Shakti, el poder o fuerza que se mueve en forma serpentina o en
curvas; y es, de ese mismo poder del
que Krishna le habla a Arjuna en el
Bhagavad Gîtâ:
<< Reconoce por medio del Annaya y del Vatireka
que el Atma que penetra todo el cuerpo trasciende más allá de los tres
estados de conciencia: vigilia, ensueño y sueño.
Quien ha sido capaz de posar por un instante
su
pensamiento en un simple punto se libra de las culpas de sus múltiples
nacimientos pasados.
Por el lado derecho se extiende el Pingalâ Nâdi
brillante y refulgente como el Sol. Este producto de virtud se denomina
vehículo de los Devas.
Por el lado izquierdo se extiende el Ida Nâdi, cuyo
mucho menor brillo es como el de la Luna. Reside en el aliento de la
ventanilla izquierda y se le denomina vehículo de los
Pitris.
Como el espaldar de un arpa, desde el raquis hasta la
cabeza del ser humano se extiende la larga columna de hueso con junturas
varias que se llama Meru-Danda.
Desde el Mûla-Dhara hasta la cabeza atraviesa de
parte a parte de la dorsal espina un angosto agujero por el que pasa un Nâdi
llamado por los yoguis Sushumnâ ó Brahma Nâdi.
Sushumnâ es un delicado nervio que pasa entre Ida y
Pingalâ. De este Sushumnâ nacen todos los nervios sensorios y por esto
se le llama nervio del conocimiento. [Annie Besant; Bhagavad Gîtâ] >>
Esa fuerza puede ser liberada, artificialmente por el
ser humano mediante la científica y regulada supresión del aliento, y de
esta forma se permite que la fuerza Kundalini sea elevada mediante el
Sushumnâ, desde los centros energéticos inferiores hasta el plexo solar
y los centros superiores, el ser humano se convierte así en un ser
superior a los de su especie, el cual, se hallaría capacitado para usar
el 100% de su potencialidad intelectual y cognitiva, en lugar del 8%
utilizado como media por la raza humana actual de superficie. Al liberarse
la Kundalini, por medios ilícitos, dicha elevación posibilita el control
de los cuerpos superiores desde los inferiores, forzando al Alma a
obedecer los impulsos del Cuerpo Material con lo que se cierra el círculo
de muerte y renacimiento, permitiendo un nivel de control fenoménico
similar al de un ser de quinto nivel, pero con la polaridad invertida,
como proclaman los oscuros Nigromantes: ‘Que sea arriba como es
abajo…’
Esta fuerza incontenible, es realmente la Serpiente del Edén que no
solamente tentó a Adán-Eva o Jah-Heva, sino que convirtió a Adam-Kadmón
en el Java-Aleim, jefe de los Hierofantes iniciados en la ciencia del bien
y el mal de este mundo. Pero, Kundalini no puede ser despertada
impunemente por seres no preparados espiritualmente y no lo
suficientemente evolucionados, pues la locura y una inmensa carga kármica
esperan a los que tratan de saltarse la Ley Cósmica de los ciclos y las
iniciaciones. La Kundalini es la fuerza gobernante o vital de los seres
humanos puede ser representada como un rayo energético o “Serpiente”
que se introduce en el “Árbol” humano de la columna cervical desde
sus núcleos inferiores, para alcanzar a las “Manzanas de Oro” o
centros superiores de consciencia. Esta representación creó los mitos de
las corrientes telúricas procedentes del centro de la tierra entre los
llamados “iniciados” de
la raza de superficie, y la frenética búsqueda de lugares
“especiales” para realizar en ellos los ritos de potenciación
artificial de la energía Kundalini.
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Kung:
Ver también: Arka-Maetra; Arquetipo
Así como en el mundo material hay colores invisibles
y sonidos inaudibles, las enseñanzas esotéricas muestran que en el mundo
espiritual, donde se fragua el mundo fenoménico, existen colores audibles
y sonidos visibles los cuales definen y moldean a las formas físicas. Así
la Fuerza Creadora moldea el plano físico como si de una melodía sublime
se tratase. La clave o tono de esa melodía en este universo local, es el
Fa de la escala
diatónica, también llamado el Kung, el Gran Tono. Por
eso, en la
Materia, la música de las proporciones, de las formas, los
colores y la música de los sonidos son inseparables y están íntimamente
unidas, siendo unas consecuencias de las otras. Las leyes armónicas de
las proporciones, de las longitudes de las cuerdas y las de las formas, es
decir, de las vibraciones y de las leyes armónicas de la música, los
sonidos y acordes forman un todo inseparable.
Así nos lo explica madame Blavatsky con singular
destreza:
<< La fuerza creadora, en su
incesante trabajo
de transformación, produce colores, sonidos y números, en forma de
gradaciones vibratorias que agregan y disgregan átomos y moléculas,
Aunque invisible e inaudible para nosotros en pormenor, podemos oír la síntesis
del conjunto en el plano material. Esto es lo que los chinos llaman Kung o "el gran tono", Según confesión de la misma ciencia, los
músicos afirman que la actual tónica del mundo físico es el Fa medio
del piano. Lo oímos distintamente en las voces de la Naturaleza, en los
rumores del océano, en los murmullos de la selva, en el lejano bullicio
de las ciudades, en el viento, en la tormenta, y en todo cuanto suena y
resuena en este mundo. A los oídos de quien escucha llegan todas estas
voces en definido tono de inapreciable diapasón, que, como hemos dicho,
es el Fa de la escala diatónica.
[ H. P.
Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. VI ]
>>
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Kusha:
Ver también: Atlántida;
Mú
Kusha es conocida como la
Atlántida, uno de los dos
grandes continentes que conocieron los magníficos reinos Atlantes que
desgraciadamente no supieron desarrollar la grandeza de espíritu y la
nobleza que les estaba reservada. Kusha,
era el continente situado en la actual zona Atlántica sobre el Trópico
Norte, y Mú, el continente situado en la zona subtropical del Pacifico.
Finalmente, la guerra global asoló al planeta. El
rey Thevetat, al mando de los Daityas y los diablos
Râkshasas que
controlaban el continente de Kusha luchó
cruel y encarnizadamente contra los Âdityas y los
Sâdhus o sabios guías
de la Raza Atlante, liderados por Roth, el príncipe adyta que guiaba a
las fuerzas intraterrenas y a los habitantes del continente de Mú. La
gigantesca guerra destruyó a la raza Atlante, dando paso a nuestra raza
actual, la Raza Aria, entendida esta última como la raza global que
enmarca a todas las subrazas actuales, es decir a la de los humanos que
actualmente pueblan el planeta.
Pero el noble nombre de Kusha que significaba en un
principio ‘prosperidad’ y ‘bienestar’, pasó a significar también,
con el tiempo, ‘daño’ y ‘dolor’. En el texto indio Vishnú
Purana que compuso Parashara y tradujo H. Wilson, podemos atisbar aún
el nombre de Kusha como uno de los continentes bendecidos por los dioses y
que, según cuentan los escritos estaba rodeado por mares de jugo de caña
dulce, de vino y de manteca en contraposición del agua salada que rodea
el gran continente insular de Jambu-dvipa, nuestro mundo interior, aquel
que permanece aislado de los otros...
Kusha es también el nombre dado a la hierba que con
su aroma penetrante fortalece la voluntad de los yoguis, purificando sus
pensamientos y voluntades, como lo narra este pasaje del Bhagavad
Gîtâ:
<< Dedíquese el yogui constantemente al Yoga y
more en escondido paraje, con cuerpo y mente subyugados, libre de
esperanza y deseo. En lugar incontaminado establezca su fijo asiento, ni
muy alto ni muy bajo, aderezado con hierba kusha tapizada con una
tela y una piel negra de antílope. Allí, firme en su asiento, con la
mente concentrada en un mismo punto de conversión, con el pensamiento
subyugado y restrictas las funciones de los sentidos, practique el Yoga
para purificar su ser. [Annie
Besant; Bhagavad Gîtâ] >>
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